El Hogar de Cristo

El Hogar de Cristo, nació el 20 de marzo de 2008 con un primer dispositivo: el Centro Barrial “San Alberto Hurtado” de Villa 21-24 y Zavaleta, fruto del compromiso de la Comunidad de la Parroquia Virgen de Caacupé de Barracas.

El segundo dispositivo, la Granja Madre Teresa, se inauguró el 26 de septiembre de 2008 y luego fueron surgiendo otros que verán en esta página.

En 2011 el Hogar deja de ser un compromiso de Caacupé para convertirse en un emprendimiento común de las Parroquias de las Villas de la Ciudad de Buenos Aires, asumido por el Equipo de Sacerdotes de estas Comunidades.

Este trabajo en equipo a permitido, entre otras cosas la apertura de dos nuevos Centros Barriales: “Don Bosco” de la Villa 1-11-14 y “Padre Mugica” de la Villa 31 y 31 bis. Además se inició la “Granja San Miguel”, que enriquece y complementa a la Madre Teresa y la Cooperativa de Acompañantes de Usuarios de Paco.

En estos primeros cuatro años de vida, hemos acompañado a 600 niños, jóvenes y adultos, a sus familias y a muchos miembros de la Comunidad afectados por “el problema del Paco”.

Creemos que la clave para iniciar, organizar y sostener el proceso de recuperación son los Centros Barriales.

 

 

¿Qué son los centros barriales?

Los centros barriales son puertas de acceso cercanas y amigables para la orientación, contención y atención de personas que se encuentran en situación de sufrimiento social por el consumo problemático de drogas.

Son espacios que cobijan a las personas del barrio, que al vivir en situación de extrema pobreza les resulta difícil, cuando no imposible, acceder a los efectores que prevén los sistemas de salud y acción social gubernamentales.

Los centros barriales brindan apoyo en el sostenimiento a un tratamiento personalizado a lo largo del tiempo, desde donde se parte y a donde se vuelve después de las diferentes propuestas terapéuticas. Desde ellos se articula con todos los programas y efectores de los organismos del Estado y de la Sociedad Civil.

Los Centros Barriales, involucran a toda la Comunidad local entendiendo que el consumo de paco en nuestros barrios, no es solamente “un problema de drogas” y requiere de una atención integral para superar la exclusión y la vulnerabilidad social. En ellos se promueven y fortalecen las redes barriales.

También son espacios de reflexión y discernimiento sobre el desafío que el Paco nos presenta para poder dar una respuesta adecuada a los /las jóvenes en riesgo y a la comunidad local. Desde estos centros se promueven investigaciones para poder proponer acciones concretas e incidir en la formulación de políticas públicas.

 

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